La pirámide nutricional de Trump  

A principios de año se publicó en EEUU por la Administración Trump la nueva edición de las Guías Dietéticas para Estadounidenses para el periodo de 2025-2030, la cual ha sido bastante polémica por tres razones: por la ruptura del procedimiento científico estándar establecido en EEUU, por el cambio radical de las recomendaciones que contrastan con las pautas nutricionales anteriores y, finalmente por la demagogia y las contradicciones internas contenidas, así como por su carga electoral y de intereses corporativos. Veamos estas tres cuestiones con más detalle:

La nueva Pirámide alimentaria de la Administración Trump

(1) Ruptura del procedimiento científico habitual en EEUU

En su procedimiento normal, estas guías dietéticas se actualizan en EEUU cada cinco años mediante un riguroso procedimiento: Durante dos años, a través de un mecanismo transparente con un periodo de consulta pública incluido, un comité independiente de 10 a 20 expertos («Comité Asesor de las Guías Alimentarias») elabora un informe con las recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia científica, el cual se remite al Departamento de Agricultura y al Departamento de Salud y Servicios Humanos, quienes redactarán, en base al informe, las Guías Dietéticas (Fuente: Juan Revenga en Ecoavant).

Sin embargo en la edición actual todo cambió. Al recibir la administración Trump el informe, se inició, por primera vez, un proceso de revisión exprés (de menos de 6 meses) por un comité alternativo –The Scientific Foundation For The Dietary Guidelines For Americans–, obviamente sin la habitual transparencia y participación pública, siendo el resultado bastante radical: De las 56 propuestas originales del anterior comité sólo se aceptaron 14 al 100%, 12 parcialmente y 30 fueron rechazadas (¡más de la mitad!).

Es habitual exponer por parte de los miembros del comité posibles vínculos profesionales con partes interesadas, lo que pudiera representar algún interés personal. Y justamente ahí está la cuestión (como se puede comprobar consultando las páginas 11-18 del informe alternativo): uno de los miembros tiene vínculos con una asociación de cárnicos-vacunos y con Danone; otro asesora empresas de productos de nutrición infantil (lácteos); otro es miembro de otra asociación nacional de cárnicos-vacunos y también de otra asociación de lácteos; otro más está en la misma asociación de cárnicos-vacunos que el anterior y, además, en otra de porcino; otro está relacionado con la industria láctea y ha creado una fundación de investigación sobre lácteos. Es decir, al menos 5 de los 9 autores presentan importantes vínculos con la industria láctea y del ganado vacuno, justo los dos sectores más beneficiados por las nuevas Guías Dietéticas. Obviamente, la imparcialidad no estaba garantizada al conformar el comité.

(2) Cambio radical de las recomendaciones  

En primer lugar, se cambia el formato invirtiendo el triángulo de la pirámide (ahora los alimentos más recomendados están arriba), lo cual es simplemente algo estético y no sería tan grave, si no fuera porque también se ha invertido el contenido.

Nueva Pirámide Alimentaria de EEUU (2025-2030)

Aquí las cuestiones más graves:

 a) La carne sube a la parte más ancha de la pirámide

La carne roja figura en primera línea. Esto contradice todas las tendencias nutricionales y estudios científicos que recomiendan comer menos carne roja. Nombro tan solo uno de ellos, quizá el más amplio y que mejor demuestra científicamente la relación entre alto consumo de carne y enfermedades graves (p.ej. cáncer): el Estudio de China del Prof. Campbell.  En estos tiempos, con toda la información científica que tenemos, no es tolerable recomendar el consumo de carne roja y, mucho menos, ponerlo en la punta de una pirámide alimentaria. Además, la nueva propuesta no presenta un respaldo científico para la recomendación de ingerir de 1,2-1,6g de proteína al día, que es algo más de lo establecido (en todo caso, tendría que fraccionarlo por edades y/o por intensidad de actividad física).

Alberto Garzón vs. Pedro Sánchez: ¿Carne no, carne sí? La influencia de la industria alimentaria cárnica es conocida también en España por el «incidente» en julio de 2021.

b) Los lácteos también suben a la parte más alta de la pirámide

Esto es igual de controvertido. Si bien siguen habiendo defensores de la leche por sus nutrientes, le está ganando la partida la tendencia anti-aging, que sostiene que la leche, más que un alimento, es un potenciador de crecimiento de cada especie. Esto en sí no es malo, pues durante la fase de crecimiento acelerado cada especie necesita la leche, pero ello tiene dos caras negativas: el tomar la leche cuando ya no estamos en esa fase de crecimiento y tomar la leche de otra especie, que contiene otros indicadores de crecimiento adaptados a cada especie (p.ej. la leche de vaca contiene tres veces más proteína que la materna (el aminoácido leucina es determinante), pero es que un bebé humano tarda 180 días en doblar su peso, mientras que un ternero lo hace en 40 días).

Es decir, la leche es mucho más que una «bebida nutritiva», es una fórmula de crecimiento con señalizadores específicos de cada especie. Por tanto, si tomamos leche de vaca como adultos, «ingerimos una bebida de ultra-crecimiento en una fase en la que prácticamente no crecemos y recordemos que ingerir demasiados factores de crecimiento aceleran los procesos de envejecimiento y la disposición a contraer enfermedades» (Bas Kast, 2019). Recomendar de esta manera los lácteos en la punta de la Pirámide, en este sentido, resulta temerario.  

c) Contradicciones graves entre el gráfico y la letra pequeña

Se aprecia que el maquetador de la imagen no reflejó los parámetros del texto en la pirámide visual, que es lo que el consumidor mira de forma rápida. Aquí las tres contradicciones más graves:

– Se recomienda que la grasa saturada no sea superior al 10% de la ingesta, pero se colocan las carnes rojas, la mantequilla y los quesos en la punta de la pirámide; recordemos que un solo filete de vacuno de 225g ya puede superar ese umbral diario. 
– Se recomiendan varias raciones de carbohidratos complejos al día, pero en la plasmación visual este grupo se lleva abajo del todo, como si se tratara de una dieta low-carb. Me da la sensación de estar ante la Pirámide Atkins o una dieta Paleo.
–  Si bien las legumbres aparecen como recomendables en la letra pequeña, en la representación gráfica se ha omitido totalmente. Según Juan Revenga, «esta omisión simbólica refuerza la centralidad de la proteína animal en el nuevo relato».

A continuación se resumen los detalles de las recomendaciones nutricionales, de las cuales muchas no son tan malas e incluso muy acertadas, pero que no se reflejan de la misma manera en la Pirámide Alimentaria:

Fuente del resumen: elindependiente, 08.01.26

Para que nos hagamos una idea visual de la diferencia con, por ejemplo, la Pirámide de la Nueva Dieta Mediterránea (2016) las comparamos a continuación (invirtiendo la Mediterránea para tener los mismos escalones de las pirámides en paralelo):

Pirámide Mediterránea (2016) vs. Nueva Pirámide EEUU: se puede observar que son básicamente contrarias, grupos enteros figuran en lados opuestos de las pirámides. (fuente: interpretación propia a partir de las pirámides).

¿Y a qué Pirámide alimentaria se parece la «Pirámide Trump»? Pues a mí me recuerda a la Pirámide de Atkins o, si añadimos la idea de alimentos poco procesados, a la dieta Paleo (ambas dietas low-carb). Veamos el comparativo con la Pirámide Atkins invertida:

Pirámide de Atkins vs. Nueva Pirámide EEUU: aquí sí se observan patrones muy similares en la ubicación de los grupos alimentarios (fuente: interpretación propia).

(3) Demagogia electoralista    

La nueva guía de salud sostiene que la crisis de salud de los estadounidenses está causada por las recomendaciones anteriores promovidas durante décadas. Según el nutricionista Juan Revenga: «Esta argumentación constituye una falacia post hoc ergo propter hoc: asumir que, porque algo ocurre después, fue causado por lo anterior». En realidad, ninguna de las anteriores guías alimentarias recomendaron refrescos, bollería, cereales de desayuno azucarados ni otros ultraprocesados. Estamos, por tanto, ante un caso de notable demagogia.

Si unimos esto al anterior punto 2 (recomendaciones controvertidas y contradictorias) y punto 1 (cambio en el procedimiento y prevalencia de intereses industriales), podríamos ante uno de los peores razonamientos y diseños de una pirámide nutricional de la historia, lo cual, al tratarse de salud, podría considerarse una actuación temeraria severa contra el bienestar de la población.

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Noticias relacionadas:
«La cara oculta de la nueva pirámide nutricional estadounidense», en ecoavant.com, 16.01.2026.
«La nueva pirámide de Trump: vuelven la mantequilla, las carnes rojas y la leche entera», en elindependiente.com, 08.01.2026.
«La cara oculta de la nueva pirámide estadounidense o el triunfo del malismo», JuanRevenga.com, 26.01.2026.

Artículos relacionados en este blog:
«Evolución de la Dieta Mediterránea y el auge del Sin Alcohol», noviembre 2023.
«Las patochadas de Garzón y la dieta flexitariana», enero 2022.
«Pirámides de nutrición: ¿cuál refleja la dieta más saludable?», mayo 2014.

Nota: Esta es la cuarta parte de la serie “En busca de la dieta ideal“, que analiza una serie de dietas y hábitos nutricionales con el fin de extraer los conceptos más interesantes:
1ª parte: “Nutrición 1960-2020: en busca de la dieta ideal”(mayo 2020)
2ª parte: “Ayuno intermitente: ¿ángel o demonio?” (febrero 2021)
3ª parte: “Evolución de la Dieta Mediterránea y el auge del ‘sin alcohol’” (nov 2023)
4ª parte: «La pirámide alimentaria de Trump» (febrero 2026)
5ª parte: “Nutrición Antiaging: más allá de las zonas azules» (marzo 2026)


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